Según 236 economistas integrantes de la National Association for Business Economics (Asociación Nacional de Economía de Negocios, NABE por sus siglas en inglés) la mejor manera de reducir el déficit federal de Estados Unidos sería una combinación de aumentos a los impuestos y reducciones al gasto. Según esta opinión, el país necesita más estímulos fiscales desde ahora hasta 2013, pero habría que disminuirlos en 2014, y el motivo es la naturaleza lenta de la recuperación de la economía nacional.
La mayoría de los economistas apoya que la mayoría o todos los contribuyentes gocen de una vigencia ampliada de las reducciones fiscales a la nómina, las actuales tasas marginales del impuesto sobre la renta y las tasas que se pagan por dividendos y ganancias de capital, por lo menos hasta 2013.
Las notables reducciones impositivas dispuestas durante el gobierno del presidente George W. Bush expirarán a finales de diciembre, a menos que el Congreso apruebe extenderlas más tiempo. La
polémica se centra en si las reducciones fiscales se dejarán a todos o sólo a las familias con ingresos menores de 250.000 dólares al año.
La mayor preocupación del grupo sobre la economía no es cuánto incrementar los impuestos ni cómo recortar el presupuesto. El problema señalado es la indecisión: 87% de los economistas cree que la incertidumbre en torno al rumbo que adoptará Washington frena la recuperación de la economía. La encuesta sobre políticas económicas difundida esta semana también prevé que las tasas de interés a corto plazo permanecerán al menos otro año en su nivel actual.
Fuente: Actualidad Exterior; MEYSS

